miércoles, 15 de octubre de 2014

La Unción en el Creyente

La Unción en el Creyente


Una de las mayores revelaciones que puede tener un cristiano es llegar a conocer quien es en Cristo, saber las cosas que tiene por el hecho de estar en Él y las cosas que puede hacer en Él.

El problema es que muchos cristianos han vivido vidas miserables y derrotadas por el hecho de no conocer las realidades que tenemos por el hecho de estar en Cristo.

Lo primero que debe entender el cristiano es que Cristo está en él.

En Colosenses 1:24-29 nos encontramos con un misterio que había sido escondido al mundo antiguo, un misterio que no fue revelado hasta la resurrección de Jesús.

Colosenses 1:24-29
24 Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia;
25 de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios,
26 el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos,
27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,
28 a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre;
29 para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.
Este misterio es la realidad que tenemos de estar en Cristo, Cristo en nosotros es la esperanza de gloria.

Como dice Pablo en Gálatas 2:20: “Ya no vivo yo mas Cristo vive en mi.”

Esta es una de la palabras más poderosas que hay; yo estoy en Cristo porque Cristo esta en mi.

La palabra Cristo significa "el ungido" y si estoy en Cristo significa que estoy en el Ungido y en su unción.

En 1 Juan 2:20 y 27 dice que la unción está en mí.

1 Juan 2:20, 27
20 Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.
27 Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

La unción del Espíritu Santo está sobre mí y la unción permanece. La unción no se va, la unción permanece en mí.

La unción está siempre conmigo; si camino para adelante la unción está conmigo; si camino para atrás la unción sigue conmigo, si voy para el costado la unción continúa a mí lado. Si me acuesto la unción sigue ahí y cuando me levanto también.

En Efesios 1:13-14 dice lo siguiente: "En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria."

Cuando recibí a Jesús fui sellado con el Espíritu Santo de la promesa. Esto no fue el bautismo con el Espíritu que recibí posteriormente; sino que en ese momento recibí a la persona del Espíritu Santo en mí.

Yo nací de nuevo el 4 de Noviembre de 1979, en ese momento el Espíritu Santo vino a morar en mí, fui sellado con el Espíritu Santo de la promesa, recibí la vida eterna.

Posteriormente, el 2 de Enero de 1980 recibí el Bautismo con el Espíritu Santo, lo cual como dice en Hechos 1:8 es el poder de Dios para ser testigo, y que se manifestó inicialmente en el momento que hablé en lenguas.

Pero fue al nacer de nuevo que el Espíritu Santo vino a morar en mí; y cuando llegó el Espíritu Santo vino la unción sobre mí; por ese motivo es que tengo la unción.

La Biblia no dice que tendré la unción, ¡ya la tengo!




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