jueves, 11 de septiembre de 2014

El Equipamiento Para el Ministerio

El Equipamiento Para el Ministerio
Una gran verdad en cuanto al llamado es que Dios al que llama equipa; Dios no te llama sin darte el equipamiento apropiado para cumplir con tu ministerio.
Hemos visto que los dones del ministerio son personas que son llamadas por Dios, cada uno con una función y encargo específico; es por eso que cada uno de ellos necesita del equipo específico para cumplir con su labor en el cuerpo de Cristo.

1 Corintios 3:5-10
5 ¿Qué,  pues,  es Pablo,  y qué es Apolos?  Servidores por medio de los cuales habéis creído;  y eso según lo que a cada uno concedió el Señor.
6 Yo planté,  Apolos regó;  pero el crecimiento lo ha dado Dios.
7 Así que ni el que planta es algo,  ni el que riega,  sino Dios,  que da el crecimiento.
8 Y el que planta y el que riega son una misma cosa;  aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.
9 Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.
10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada,  yo como perito arquitecto puse el fundamento,  y otro edifica encima;  pero cada uno mire cómo sobreedifica.
En este pasaje vemos que la iglesia de Corinto estaba en una lucha de poderes para ver qué grupo era superior al otro. Unos decían que eran de Pablo y otro de Apolos, pero Pablo aprovecha para explicarle que eran dos ministros que trabajaban juntos para la edificación de la iglesia. Cada uno con un equipo diferente.
Pablo era un apóstol llamado para colocar el fundamento, mientras que Apolos era un maestro llamado para edificar por encima del fundamento puesto.
Cada ministro tiene un equipo especial para cumplir con el ministerio al cual Dios le ha llamado.
Podemos ver esto en los dones de función de Romanos 12:
Romanos 12:3-8
3 Digo,  pues,  por la gracia que me es dada,  a cada cual que está entre vosotros,  que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener,  sino que piense de sí con cordura,  conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros,  pero no todos los miembros tienen la misma función,
5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.
6  De manera que,  teniendo diferentes dones,  según la gracia que nos es dada, si el de profecía,  úsese conforme a la medida de la fe;
7  o si de servicio,  en servir;  o el que enseña,  en la enseñanza;
8  el que exhorta,  en la exhortación;  el que reparte,  con liberalidad;  el que preside,  con solicitud;  el que hace misericordia,  con alegría.
Los dones de función son gracias que Dios coloca en los diversos creyentes para cumplir con efectividad el ministerio al cual Dios los ha llamado a cumplir dentro de la iglesia local.
Dios ha colocado en todos los creyentes una medida de fe para poder hacer aquello que les toque dentro de la iglesia local.
En el versículo 4 dice: “Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros,  pero no todos los miembros tienen la misma función.”
No todos tenemos la misma función y por eso Dios nos da esa medida de fe y equipamiento para realizar nuestra labor.
Vemos aquí que Pablo da una lista de dones con la gracia con la que Dios los ha dotado para realizar su función.
Empieza con el de profecía, del cual dice: “según la gracia que nos es dada, úsese conforme a la medida de la fe.”
En segundo lugar habla del de servicio, el cual ha recibido la gracia para servir.
En tercer lugar nos habla del de el que enseña, el cual ha recibido la gracia para enseñar.
En cuarto lugar nos habla del que exhorta, el cual ha recibido la gracia para exhortar.
En quinto lugar habla del que reparte; al cual Dios ha equipado para que lo haga con liberalidad, es decir que sea mano abierta y abundante.
En sexto lugar nos habla del que preside; el cual deba hacerlo con solicitud.
Y finalmente nos habla del que hace misericordia, al cual Dios le dio la gracia para que lo haga con alegría.
Una cosa que debemos de notar es que aún estos dones tienen niveles o grados, ya que Dios reparte una medida de fe diferente a cada creyente.
Al igual que Dios ha equipado a todos los creyentes para que cumplan con su función del mismo modo a equipado a los dones del ministerio para cumplir con el propósito para el cual han sido llamados.

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